El pacto DC-RN fue un golpe a la cátedra en el ambiente político. Ni el Gobierno quedó incólume con la propuesta de un régimen semi-presidencial. Tampoco quedaron indiferentes los compañeros de conglomerados con ese trabajo en conjunto. Y definitivamente, ni la opinión pública se salvó del desconcierto que provocó un cambio del sistema presidencial. ¿Un volador de luces, un parelé, un tate quieto?
Columna publicada en La Tercera Online
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