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Ante las renuncias de los senadores Andrés Allamand y Evelyn Matthei, y del alcalde Jorge Gajardo, se han cuestionado los sistemas de reemplazo de estos cargos de elección popular.

Algunos han propuesto reponer las elecciones complementarias como método de sustitución, tal como lo establecía la Constitución de 1925, pero sólo cuando el cargo quede vacante a más de 1 año de la siguiente elección.

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Comentarios
Ian Mackinnon Nilo 13-03-2011
Me gustaría más que el sucesor fuera o el Concejal con más votos o un concejal de la lista ganadora. Me inclino más por lo primero para las municipales, por el perfil más personal con que uno tiende a votar al Alcalde.
Davor Mimica 13-03-2011
Pero el pasar automáticamente un concejal a la alcaldía tenía sentido cuando las elecciones estaban relacionadas. De hecho, la actual regla es desde ese tiempo y no se cambió cuando se separaron las elecciones de alcalde y concejal. Hoy cuando uno vota por un concejal no está votando por un alcalde. El sistema de reemplazo debiera respetar eso. En general, me gusta la votación directa de la población para llenar una vacante. A presidente, parlamentario, alcalde. Concejal me parece un poco exagerado y como es proporcional con cifra repartidora, tiene sentido que lo reemplace el siguiente más votado de su misma lista. Pero los cargos que son con votación más directa (mayoritaria, binominal) deberían reemplazarse con nueva elección.
los partidos tienen que entender que en principio uno vota candidatos, si aplicamos las mas pura y basica logica del mercado no nos pueden cambiar el producto arbitrariamente y menos aun por cualquier otro tipo de producto, tomando en cuenta aqui que ese producto seria el politico designado por el partido correspondiente, es que te den gato por liebre
Lucas Blaset 14-03-2011
Creo que en las elecciones parlamentarias, debería hacerse una elección en el distrito o circunscripción abierta (menos los que están inscritos en los partidos políticos, que no son del parlamentario saliente) y que pueda ser candidato cualquiera que milite o sea aceptado en el partido de origen del candidato saliente o por el mismo candidato, todo esto mientras siga el sistema binominal.
Davor Mimica 14-03-2011
Si es que no pueden votar todos, entonces no es una elección abierta, pues Lucas. Sería inaceptable que discriminemos a personas para votar para cargos de elección popular, por pertenecer a tal o cual partido político. Es casi soviético. Otra cosa será para primarias, cuyas reglas los partidos deberían tener libertad de establecer. Lo que planteas es entendible para una primaria, pero no para una elección popular. ¿Acaso cuando un parlamentario es expulsado por corrupción, por ejemplo, su partido debiera tener derecho a controlar quién será su reemplazo (como es hoy)? ¿o a evitar que quienes sean de otros partidos puedan votar por el reemplazo? Nopues. Si bien así ocurre hoy, es completamente inaceptable. Cuando una autoridad salió de su cargo, por la razón que sea, el partido perdió su oportunidad. El partido apostó por la persona y perdió (pq persona renunció, fue expulsada, no tenía salud compatible, o simplemente por mala suerte, en caso de accidente, p.ej.). Lo mínimo debiera ser que haya una elección abierta y que cualquier persona, cumpliendo condiciones similares a campañas normales, pueda ser candidato. Si bien así probablemente no se mantendrían los equilibrios del binominal, eso no me causa ningún milímetro de remordimiento
Davor Mimica 14-03-2011
Hoy se está institucionalizando una práctica nefasta: si un partido quiere poner a alguien que no es democráticamente elegible, simplemente pone a un buen candidato, y luego sacan a ese parlamentario elegido (a un ministerio, o a su casa..) y ponen en su lugar a alguien que no habría pasado por el cedazo democrático. Ej: Carlos Larrain. Los partidos políticos no pueden seguir con esta práctica sin pagar altos costos. El mínimo sería que el cargo nuevamente quede para concurso democrático.
Creo que son necesarias las elecciones complementarias, en el entendido de que cuando se apliquen, ya tendremos inscripción automática y voto voluntario.
Si bien las elecciones complementarias son defenitivamente una mejor opcion al sistema actual, no encuentro que estas deberian ser una opcion defenitiva al problema. Seria mejor que en la primera eleccion, el candidato se postule junto con un eventual reemplazante en el caso de que algo le pasara y no pudiera terminar su periodo. Entonces, uno estaria votando no solo por el candidato, sino que se le daria el sufragio a una "dupla" desde el comienzo. El eventual reemplazante se le daria un cargo nominal sin ninguna autoridad hasta que llegue el momento de tener que dejar su cargo debido a que se acabo su tenura, o porque tiene que reemplazar a la autoridad inhabilitada. De esta forma, creo yo, que se preservaria la estabilidad y a la vez se estableceria una prevision en la que claramente hay un reemplazante indisputable elejido por voto popular. Reitero, la situacion actual es deplorable, pero hay mejores alternativas que la de las elecciones complementarias, por eso decidi votar no.
El problema de la elecciones complementaria es que avala el que una persona deje su puesto, como en el caso de los parlamentario., para ser ministros. Creo yo que no hay que fomentar el que las autoridades que fueron electas por la población, dejen sus cargos por otro que les parezca mas atractivo. También las elecciones tienen un costo económico para la sociedad. Pero hay que decir que también es aberrante que los partidos aprovechen estas oportunidades para poner a alguien en un cargo que de otra manera no lo lograría
Davor Mimica 23-03-2011
Creo exactamente al revés de lo que dice Santiago. Una elección es el mejor mecanismo para desincentivar que los partidos "jueguen" con los cargos. A la ciudadanía no le agradan esos juegos y tenderá a castigar al partido de quien fue electo inicialmente (si renuncia, escoge otro cargo, etc.). Si hubiera cierta posibilidad de perder el cupo ante una elección ¿Allamand y Matthei habrían sido ministros? Muy probablemente no.
Én el caso de las municipales se debe regresar al sistema de lista única, donde el candidato más votado era Alcalde y el resto concejales. Con eso en caso de cesar en funciones alguno, permite que "corra la lista".
La democracia chilena es representativa. Eso implica aceptar que elegimos personas que a) piensan parecido a como nosotros lo hacemos y b) nos parecen dignos de representarnos (según parámetros subjetivos que cada ciudadano determina). O sea, no sólo votamos por personas, también lo hacemos por las ideas que profesan. Además, traspasamos nuestro poder por un tiempo definido: no lo hacemos por evento o hasta que estemos disconformes. De alguna manera es correcto que sea el partido al que pertenece el reemplazado el que sea dueño de nuestra representación (por el período por el que se la dimos). Faltaría considerar el aspecto (b), es decir, la persona individualmente considerada que nos parece dignas de representarnos. Una alternativa sería que el partido del reemplazado proponga y los votantes dispongan. Por otro parte, las elecciones complementarias pueden cambiar las mayorías y minorías que se dieron en la fecha de la elección lo que genera una injusticia para el partido del reemplazado puesto que las otras fuerzas políticas no se disponen al juzgamiento de la ciudadanía en la nueva oportunidad. Adicionalmente, para evitar que por la sóla decisión de los partidos se pueda cambiar a nuestros representantes , se debería dejar sólo causales incontrolables: muerte, enfermedad invalidante, destitución, abandono.