Hace pocos días todos fuimos testigos de la crucifixión a que fue sometida la Sra. Inés Pérez, tras una cuña de 20 segundos con sus declaraciones que apareció en el noticiario de Chilevisión. Tras la publicación del video completo por parte de un empleado de esta empresa, muchos que tiraban piedras terminaron por esconder la mano o pedir disculpas. Esta publicación terminó por significar el despido del funcionario de la empresa periodística, y por exponerlo a acciones legales por incumplimiento de contrato.
Este hecho no es aislado, y se me vienen a la mente muchos casos de personas que alegan "ser sacados de contexto" o que sus declaraciones ha sido editadas tendenciosamente. Sin ánimo de juzgar la intención (si es que hubo tal) de Chilevisión tras estos hechos, no me puede dejar indiferente el que una simple edición mal hecha pueda cambiar hasta tal punto el sentido de las declaraciones de una persona. En especial esto es cierto cuando la persona no tiene la capacidad de convocar a los medios para dar una explicación o pedir una aclaración en cámara.
Con los medios tecnológicos de hoy, creo que existen alternativas que permiten salvaguardar el derecho a los canales a informar de la mejor manera que estimen conveniente, junto con el derecho tanto del entrevistado como del público a disponer de toda la información necesaria para formarse una adecuada opinión. Una alternativa sería consegar por ley el derecho del entrevistado que el master de su entrevista sin editar sea publicado por el medio en su respectivo portal de Internet a su sola solicitud, sin necesidad de ordenes judiciales ni más trámites. Dado que esto no implica tomar tiempo al aire de los medios, no veo obstáculos a esta medida.
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Patricio Marcial López Cerda
20-01-2012








