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Dice Murray Rothbard, en el capítulo 15 de su “Ética de la Libertad” (selección y traducción libre mía):


"El concepto de “derechos” sólo hace sentido cuando se entiende como derechos de propiedad. No solamente no existe ningún derecho humano que no sea al mismo tiempo un derecho de propiedad, sino que los mismos dejan de ser absolutos y pierden claridad cuando la propiedad no se usa como estándar.


Pensemos, por ejemplo, en el  “derecho humano” a la libertad de expresión. Ésta a menudo se entiende como el derecho que todos tenemos  a decir lo que se quiera. Pero la pregunta que nadie hace es la siguiente: ¿Dónde? ¿En dónde una persona tiene este derecho? Ciertamente no lo tiene en una propiedad que ha vulnerado. Una persona tiene este derecho sólo en su propia propiedad o en alguna otra que se le haya arrendado o prestado para tal propósito.


En corto, una persona no tiene “derecho a la libertad de expresión”; lo que tiene es el derecho a contratar un recinto y dirigirse a la gente que a él concurra. Una persona no tiene “derecho a la libertad de prensa”; lo que tiene es el derecho a escribir o publicar un panfleto  y a venderlo o regalarlo a quien lo desee. Lo que tenemos en cada uno de estos casos son derechos de propiedad, que incluye el derecho a contratar y transferir libremente la propiedad misma.


Los problemas con la libertad de expresión emergen cuando los derechos de propiedad son débiles o no están bien definidos. Muchos de los conflictos surgen, de hecho, en las calles o espacios públicos. Como todo dueño de un recurso escaso, el gobierno se enfrenta al problema de cómo asignarlo. ¿Debiera permitir, por ejemplo, una manifestación política que entorpecerá el tránsito? La elección del gobierno no será tanto una decisión concerniente a la libertad de expresión  como una relacionada al uso de la propiedad de la que es dueño. Si permite la manifestación, entorpecerá el flujo vehicular y el derecho a circular; si la prohíbe, coartará el derecho a la libre expresión de los manifestantes. En cualquiera de los casos, alguno de los “derechos” de los contribuyentes será vulnerado.


Ninguno de estos problemas se presentaría si de las calles o espacios públicos fueran dueños individuos o empresas privadas".

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Comentarios
El argumento me parece algo falaz, puesto que ningún derecho tiene validez sino es "en relación con los demás" y eso exige un espacio público, no necesariamente un "derecho de propiedad". Los DERECHOS son, esencialmente, ACCIONES y la ley, al establecer estos derechos, establece implícitamente EL DERECHO A MANIFESTARLOS, pues en caso contrario no tendrían sentido alguno.
Yo plantearía el asunto desde otra perspectiva y que es, ¿por qué el Estado no se hace responsable de crear los medios de manifestación de los derechos A QUE LA LEY LO OBLIGA y los deja en manos de particulares? Eso constituye una inmoralidad por parte del Estado y, además, un desacato al espítiu de las leyes que establecen dicho Derechos.
Buen debate sobre un tema muy interesante. Creo que sería interesante profundizar sobre el conflicto que surge entre legítimos derechos contrapuestos, en un mundo en que coexisten distintos derechos. Ejemplo: derecho a la honra vs derecho a la libertad de expresión.
¿el derecho a la honra termina en el derecho a la libertad de expresión o viceversa?¿El derecho a la libertad de expresión se acaba o fortalece con el derecho de propiedad?
Estos derechos contrapuestos (y legítimos) dificultan la tarea de ejercer justicia. Ojalá se pudiera profundizar sobre ese tema.
Rodrigo Cáceres 18-06-2012
Pablo Paredes N. 19-06-2012
La lógica de Rothbard es bonita pero sumamente simplificada para un debate moderno, que tiene su principal campo de batalla en torno a "lo público". Ciertamente todo sería más fácil si todo fuese privado, pero ese supuesto -o ese ideal- descansa sobre una construcción teórica del autor que está bien alejada de lo que se debate en la realidad, además de ser poco factible en la práctica.
Usando la misma lógica: La contaminación atmosférica es un problema de derechos de propiedad mal asignados. Solución? privatizar el aire? que alguien me diga cómo... (digo, más allá de bonos de carbono y ese tipo de cosas)
La lógica de Rothbard no es para nada poco práctica. Sus planteamientos pueden ser utilizados como norte y criterio para la evaluación de los distintos conflictos entre "derechos". Andrés, por ejemplo, plantea el tema de la honra y la libertad de expresión. Si entiendo bien a Rothbard, este decía que uno no era dueño de su reputación. La reputación es el conjunto de opiniones que el resto tiene de nosotros, y uno no puede controlar los pensamientos y sentimientos del prójimo. Los "discursos de odio" por tanto no son un atentado contra ciertos derechos de determinadas personas; sólo valdría cerciorarse que dichos discursos se planteen por los medios adecuados (esto, propia propiedad, si me perdonan la expresión). Con lo que volvemos al tema de "lo público". ¿Por qué no privatizar las calles, las plazas, el agua? El aire puede parecer complejo, pero cuando se deja a la gente operar mediante arreglos contractuales libres, instituciones que ninguna mente humana habría sido capaz de diseñar y anticipar emergen naturalmente. Slds!